No necesitás dejar de mirar para dejarlo para siempre
Suena imposible, pero es así: en el momento en que intentás NO hacer algo, tu cerebro se obsesiona con eso.
Es como cuando te dicen “no pienses en un elefante rosa”. Ya lo estás imaginando. Mismo principio.
La única instrucción del libro
Seguí mirando porno mientras leés. No cambies nada. No pelees contra las ganas. Solo leé con la cabeza abierta.
Lo que pasa después sorprende a todos: las ganas se apagan solas. No por pelearlas, sino por entender qué está pasando realmente en tu cabeza.



